Firma electrónica vs certificado digital

Si has llegado hasta aquí te preguntarás por la diferencia entre la firma electrónica y el certificado digital. Lo primero que debes saber, debido a que esto es un tema que está en la calle y no puedes dejar que te engañen, es que ambos no son una misma cosa. Firma electrónica o certificado digital, no son lo que podríamos llamar sinónimas o hermanas, como mucho primas. En este artículo, para evitar toda forma de confusión, te explicaré sus curiosas diferencias.

Diferencias entre la firma electrónica y el certificado digital

Lo primero que debes saber es que la firma electrónica es genérica y mucho más amplia, es decir, abarca muchísimos trámites electrónicos. Es, por así decirlo, mucho más gorda que la digital. El certificado digital es, pues, mucho más fina, siendo esencialmente una firma criptográfica que tiene su origen en clave pública. El certificado digital otorga a tus documentos la misma validez que si se tratara de una firma ológrafa, sin ninguna necesidad de que estés físicamente en el lugar del documento (además del ahorro en papel, ya que firmamos por medios digitalizados). Seguro que conoces a alguien extrovertido a quien abarcar lo máximo posible le resulta de gran agrado, del mismo modo que conoces a personas reservadas, centradas en su círculo y ajenas a la interacción social. Pues bien, las primeras son la firma electrónica, mientras que las segundas, modestas y cerradas, representan el certificado digital.

 

Si te horrorizan los trámites amplios, amplios abanicos que son un brindis al sol y lejos de ayudarte te dan quebraderos de cabeza, el certificado digital es tu amigo. Es tan exclusivo precisamente porque evita la posibilidad de que tu identidad sea suplantada. Permite autenticar e identificarte en todo tipo de procesos administrativos, lo que facilita tu comodidad pudiendo completar expedientes burocráticos o incluso fiscales con el mero deslizar de tu dedo en el móvil. Es como mi vecino, el que tenía una pitón en casa, que ni siquiera tuvo que ir a firmar su nuevo contrato de trabajo porque lo hizo desde casa a través del certificado digital. O como cuando uno de mis amigos alardeó de haber cumplimentado la última autoliquidación tributaria sin mayor esfuerzo que el de aceptar mediante el certificado que él era el contribuyente. ¿Os imagináis tener que ir cada dos por tres a la Agencia Tributaria para cumplimentar vuestras declaraciones? Por eso el certificado digital es vuestro amigo.

Ahora que tenemos una idea general del funcionamiento del certificado digital, es el turno de la firma electrónica. Lo que hace este trámite, más amplio por naturaleza, es recopilar una serie de datos que acrediten, directa o indirectamente, la integridad e identificación de los trámites burocráticos. ¿Esto qué quiere decir? Básicamente que cuanto mayores sean los datos recopilados en el proceso, más seguridad jurídica tendrán tus documentos, dotándolos de validez para cumplir con tus objetivos (firmar un contrato de trabajo, acceder a las sedes telemáticas de las Administraciones Públicas, etc).

En resumidas cuentas, todas las firmas digitales son electrónicas, pero no todas las firmas electrónicas son digitales, debido a que la firma electrónica es mucho más amplia que el certificado digital. La diferencia está en que el certificado digital es, por así decirlo, una firma electrónica avanzada, pero no una firma electrónica simple, como podría ser cuando sacas dinero del banco en un cajero. La firma electrónica simple no permite, al fin y al cabo, identificar a un firmante en concreto, por lo que no puede considerarse una firma digital.

Beneficios del certificado digital y de la firma electrónica

El certificado digital ha llegado para quedarse, lo cual es lógico dadas las grandes ventajas que incorpora. Sin embargo, muy poca gente sabe realmente de su conveniencia. Entre las grandes ventajas que aporta tener el certificado digital, se incluyen: 

  • Seguridad en las operaciones. Esto se debe a que el sistema sigue unos mecanismos de verificación de la identidad muy seguros, basados en datos biométricos y criptográficos.
  • Ahorro de tiempo al poder firmar desde casa o en cualquier lugar, sin necesidad de acudir a ningún establecimiento como ha sucedido tradicionalmente.
  • Puede utilizarse en distintos dispositivos. Su funcionalidad no queda restringida al móvil.
  • Ahorro de papel, preservando el medio ambiente en términos impensables gracias a sus elementos digitalizados.

Como ves, además de ser muy cómodo, el certificado es seguro y eficaz. Eso sí, no olvides que necesitas disponer de Internet para poder utilizarlo. 

Por su parte, la firma electrónica también cuenta con una serie de ventajas dignas de reseñar. Aquí te las muestro de forma sencilla:

  • Pese a carecer del sistema de acreditación de identidad con el que cuenta el certificado digital, igualmente simplifica mucho los procedimientos. Convierte tus gestiones en eficaces mediante una simple firma. Como ves, la naturaleza es la misma que la del certificado.
  • Fácil de gestionar, sin necesidad de desplazarse.
  • Seguridad a través de una contraseña que tú mismo determinas.

Unión de firmas

Ahora vamos a explicar rápidamente la joya de la corona, la cúspide de la pirámide del desconcierto…¿qué pasa cuando dos firmas, electrónica y digital, se unen? Ejemplo claro es la firma electrónica de Signaturit, que combina la firma electrónica con la certificación digital. El resultado no es otro que la tranquilidad, pues al fusionarse dos firmas distintas las disposiciones del trámite siguen siendo perfectamente eficaces y legales, así que es como si se compensaran sin plantearte mayores problemas.

Firma digital: Audit Trail

Cuando hablamos de Audit Trail nos estamos refiriendo al documento que sirve para probar los trámites que hemos realizado. Imagina que pides unas zapatillas online, pero cuando te las envían a casa hay un error y terminan en la oficina de correos de tu localidad. Para ir a recogerlas necesitas algún documento que acredite que ese pedido te corresponde, porque desde luego, si careces de tal justificación, nadie te dará las zapatillas. Estaría bueno que, por amor al arte, te las llevaras sin acreditar tu condición, ¿qué condición? La de propietario. Lo mismo ocurre con los trámites electrónicos. Para dotarte de seguridad y que no te pillen con el carrito del helado necesitas de estos documentos probatorios o, en un bilingüe envidiable, el dichoso Audit Trail. Este documento es la clave, pues contiene las acciones realizadas durante tus trámites, entre las que se incluyen:

—Número que identifica la transacción

Tu nombre

—Tu dirección de correo electrónico

IP direction

Geolocalización

Cadena de custodia, es decir, las manos por las que ha ido pasando tu procedimiento.

Un sellado de tiempo (lo cual es fundamental) y el estado del procedimiento

En definitiva, una serie de información valiosa que no hace sino brindarte seguridad en tus juegos y disputas con la burocracia. No se me ocurre peor enemigo.

En cada uno de estos datos se incluye la correspondiente firma electrónica. En pocas palabras, si alguien, por despistado o por odioso, te perturba en tus trámites, nada podrá hacer contra el puñetazo que darás sobre la mesa al presentar el Audit Trail.

Ahora sabes un poco más sobre firmas electrónicas y digitales. Espero que este artículo, pese a tratar sobre una materia tan aburrida como la burocrática, te haya resultado ameno y, sobre todo, que te haya servido de ayuda para tus proyectos. Cualquier duda que se te pueda plantear, no dudes en escribirme. Y ahora, ¡a por todas con tus firmas!

 

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